Cómo bañar a mi gato si no quiere

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¿Alguna vez has querido darle un baño y se resiste? Los gatos son bastante nerviosos y a la hora del agua pueden estarlo aún más. Es cierto que en algunos casos parece que están emocionados, pero no siempre los cumplimos. ¡Veamos cómo bañar a mi gato si no quiere!

No será una tarea fácil, por lo que hay que tener mucha paciencia . Porque si lo perdemos no obtendremos el resultado final que queremos. Por eso, necesitas unos pasos previos antes de actuar, para que tu mascota confíe plenamente en ti. ¡Es un pequeño truco pero será más práctico!

Cómo bañar a mi gato: tratar de relajarlo

Este es el paso antes del baño en sí. En él tenemos que intentar relajarnos, calmarnos y divertirnos. Porque, antes de enseñarle que la higiene es muy necesaria y además bajo el agua, debemos jugar con él un rato . Ya sabes que en este juego las caricias y los abrazos tienen que ser protagonistas. Ahí tendrá que empezar a ejercitar la paciencia. Regálale unos minutos de silencio para que pueda confiar en sí mismo y que el siguiente momento no sea tan traumático.

Opta siempre por agua tibia

Tal vez no le guste el baño que le preparaste, al menos encuentre el agua a buen nivel. Así, siempre abrigado, alrededor de los 30 grados será más que perfecto . Porque uno de los primeros problemas será que en los meses más fríos el animal pueda estar cómodo durante esos minutos que estará en remojo. Es una forma de pensar en la hora del baño pero también en tu salud.

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jugar con agua

A veces es mucho mejor dedicar tiempo a los juegos y a nuestra mascota que saltar directamente a la acción. Por eso, te diremos que abras el grifo, que juegues un poco con el agua, a ver si se acerca el gato. Porque con la curiosidad que tienen, no es de extrañar que también se acerquen al jet. Esté allí cuando pueda aprovechar la oportunidad para intentar acariciarlo con las manos mojadas. Porque si le echamos agua, disparará. Siempre es mejor utilizar poca agua, sobre todo al principio y apostar por cepillar el pelo con un cepillo húmedo. Pero haz todo despacio porque los movimientos bruscos lo asustarán aún más.

Evita que el agua llegue a sus ojos y oídos.

Cuando lo hayamos utilizado, siempre con calma y paciencia, intentaremos que sea lo más relajado posible. Aunque no siempre lo conseguiremos y tenemos que estar preparados mentalmente. Pero en la medida que podamos sujetarlo, cepillaremos el pelo como decíamos antes o le daremos suaves masajes para no despeinarlo. Recuerda usar un gel especial para ellas porque el nuestro no las favorece en su PH. Debemos enjabonar todo el cuerpo, empezando por las piernas y subiendo, pero no la cabeza, ojos y oídos. . Lo mejor es pasarles unas toallitas húmedas, para que no caiga agua sobre estas zonas que pueden provocar ciertas infecciones.

Envuélvelo en una toalla

Después de enjabonar y enjuagar, es hora de secar. Para eso nada como envolverlo en una toalla, pero siempre con mucha delicadeza y seguiremos con caricias y muestras de cariño en todo momento. Intentaremos secarlo lo máximo posible antes de que se escape a tiritar, cosa que también es probable que ocurra. Si bien es cierto que el ruido de la secadora les puede asustar más, siempre puedes probar con una temperatura normal para que se seque antes y sobre todo en los meses de invierno. Al final del proceso es conveniente premiarlo con un regalo especial para ellos . Así sabrán que no es tan malo como pensaban. ¡Bañar a mi gato ahora es más fácil!

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